Rusia no descarta nuevos ataques de Estados Unidos contra Siria

Posted Setiembre 04, 2018

Imagen de archivo. Una vista de las tiendas de campaña en un campo de refugiados para los desplazados internos en la provincia de Idlib, Siria, el 30 de julio de 2018.

La cadena de televisión libanesa Al Mayadeen, citando anónimamente a fuentes locales, reportó el jueves que los elementos extremistas han secuestrado en las últimas semanas a más de 24 niños en la localidad de Yisr Al-Shuqur, sita en Idlib, para utilizarlos en un fabricado asalto con armas químicas en esa provincia.

El enviado especial de la ONU estimó en "alrededor de 10.000 hombres, más sus familias" el número de combatientes de Al Qaida y Al Nusra "que, nadie lo duda, son terroristas [.] a los que hay que vencer".


No habría justificativo para usar armas pesadas contra ellos en áreas densamente pobladas, dijo.

Antónov también ha expresado su preocupación de que esta provocación, que se está preparando con la participación activa de los servicios especiales británicos, pueda convertirse en un pretexto para que Washington, Londres y París inflijan otro ataque aéreo y de misiles contra la infraestructura militar y civil siria.

"Le aseguro que no tenemos armas químicas y no somos capaces de usarlas", agregó, según la agencia de noticias estatal siria SANA.


La provincia de Idlib, en el norte de Siria y fronteriza con Turquía, es el último bastión controlado por los rebeldes moderados y los islamistas radicales. Es una de las zonas en las que Rusia, Irán y Turquía acordaron reducir la presencia el año pasado en una serie de conversaciones en Astana, capital de Kazajistán.

Según el portavoz, las protestas se producen en el marco de "las demandas del pueblo que piden derribar el régimen criminal de Bachar al Asad", el presidente sirio, contra el cual se levantó parte de los militares del Ejército nacional, que formaron el ELS a principios de la contienda en 2011.

El Gobierno turco ha advertido reiteradamente de las consecuencias humanitarias que tendría una ofensiva a gran escala contra Idleb, donde residen 2,9 millones de personas, según la ONU, cifra que Ankara eleva a 3,5 millones.