Irrumpen en iglesia y atacan a obispos — Nicaragua

Posted Julio 11, 2018

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, descartó adelantar las elecciones como propuso la Iglesia católica y exigen sus opositores en protestas desde hace casi tres meses, mientras continúa la ola de violencia que deja más de 300 muertos.

Los seguidores del gobierno irrumpieron violentamente en la Basílica de San Sebastián, en Diriamba, donde los eclesiásticos habían llegado a apoyar a un grupo de manifestantes que se atrincheraron anteayer ante el asedio de las fuerzas oficialistas.

"Asesinos", "mentirosos", "hijos de puta", gritaron los partidarios del gobierno cuando llegó a Diriamba la comitiva de religiosos, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag, constató un equipo de la AFP.

"No tenemos ninguna arma, (.) ellos estaban atacando desde afuera", dijo un miembro del cuerpo médico dentro de la basílica, vestido con una gabacha y el rostro cubierto con una camisa.

En la iglesia de San Sebastián cerca del mediodía, los obispos fueron agredidos por paramilitares y por grupos de choque del gobierno de Ortega que asediaban la basílica.


En el hecho, también, resultaron lesionados el sacerdote Edwin Román y monseñor Miguel Mántica.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) reiteró su condena a las agresiones contra periodistas en Nicaragua que se enmarca en la grave crisis política y de violencia que afecta al país desde abril pasado y que ha dejado más de 300 personas asesinadas.

"La caravana de la paz, el amor y la reconciliación solamente hicimos acto de presencia", comenta uno de los líderes de las "fuerzas combinadas" a EFE en la ciudad de Diriamba, a unos 50 kilómetros de Managua.

La violencia se intensificó después que el Presidente Ortega rechazó el sábado la propuesta de la iglesia católica de adelantar las elecciones presidenciales de 2021 para marzo 2019 con el propósito de poner fin a los enfrentamientos.

El gobierno de Nicaragua sorprendió el lunes al anunciar la celebración del aniversario 39 de "el repliegue", una fiesta del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que se cree podría causar más muertes en el país centroamericano.


La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) advirtió que valora "seriamente la continuación en el diálogo", que ha sido suspendido en tres ocasiones desde que se inició, a mediados de mayo. Otros siete muertos se registran en Jinotepe, según activistas de esa organización de derechos humanos desplegados en la ciudad.

Los religiosos viajaron a Diriamba para respaldar a las víctimas de un ataque armado cometido el domingo por policías y parapolicías. Decenas de heridos y diez muertos se produjeron en Diriamba y siete fallecidos, también con decenas de heridos, en Jinotepe.

Las protestas contra el Gobierno comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

De esa manera, por el momento el dialogo se mantiene estancado, hasta tanto se logre avanzar en la creación de un clima de paz y seguridad mediante el desmonte total de los tranques impuesto por sectores contrarios al gobierno y el desarme de civiles.

Para aumentar la presión contra Ortega, la Alianza Cívica llamó a una marcha el próximo jueves y a un paro nacional el 13 de julio, el segundo convocado en la crisis, luego de uno el 14 de junio con gran acogida de empresarios y trabajadores.


Pero el gobierno prepara una contraofensiva con la celebración masiva -en fecha aún no revelada- de una efeméride previa al 39 aniversario de la revolución que se festeja el 19 de julio.