Paradise Papers: nueva filtración sobre paraísos fiscales sale a la luz

Posted Noviembre 06, 2017

Se trata de Paradise Papers, un conjunto de documentos obtenidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartida con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), El Confidencial y La Sexta en España y otros 94 medios internacionales.

Conocida como los "Paradise Papers", la nueva filtración se centra en Appleby, uno de los tres estudios jurídicos más selectos del mundo dedicados al armado y la administración de estructuras societarias offshore complejas.

Con estos documentos queda al descubierto la forma de operar, hasta ahora secreta, de lo que se conoce como "el círculo mágico offshore", un grupo que incluye a 120 políticos, príncipes, empresarios, oligarcas, estrellas de Hollywood y deportistas, al igual que de algunas de las más grandes multinacionales, y algunos de los bancos y universidades más reconocidos del mundo.


Así, por ejemplo, en las filtraciones figuran como involucrados el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, Stephen Bronfman -principal recaudador de fondos del primer ministro canadiense, Justin Trudeau-, la reina Isabel de Inglaterra y el ministro de Finanzas de Brasil, Henrique Campos Meirelles.

Dicho centro comercial, con una extensión de 3 mil 700 metros cuadrados, fue construido por una empresa local que lo vendió a UAB Nude Estate 2, una empresa de la sociedad maltesa en la que Bono poseía acciones y que existió desde 2006 a 2014.

Caputo, antes de ingresar a la función pública en el gobierno del presidente Mauricio Macri, administró Noctua Partners, una gerenciadora de fondos de inversión en Miami con ramificaciones en Delaware y las islas Caimán, dos jurisdicciones en las que rigen el secreto y las ventajas fiscales, informó el diario La Nación, cuatro de cuyos periodistas integraron el equipo de la ICIJ que realizó la investigación.


Al menos 31,000 de los clientes individuales y corporativos incluidos en los registros de Appleby son ciudadanos de Estados Unidos, o tienen direcciones de Estados Unidos, aunque también cuenta con clientes del Reino Unido, China y Canadá entre sus principales fuentes de negocios.

Recurrir a una sociedad offshore o abrir una cuenta bancaria en un paraíso fiscal no es, en sí misma, una actividad ilícita. Si embargo, si el "beneficiario final" de esa operatoria no declara su dinero o cualquier otro activo a las autoridades tributarias de su país puede incurrir, por ejemplo, en los delitos de evasión o lavado.